Nunca hubiera dicho que iba a inaugurar este blog con una receta salada,pero no os pasa a veces que teneis un ingrediente y empezais a bucar recetas, con una idea, mas o menos, de lo que quereis preparar y al final acabais haciendo algo completamente distinto.
A mi esta vez me ha pasado algo así, estaba buscando una receta dulce para utilizar unas cerezas que habia comprado y de repente estos raviolis se cruzaron en mi vida.
Así que me puse manos a la obra y en vez de postre me salió un primer plato genial.
Las cerezas me encantan, pero nunca las había cocinado en un plato que no fuera dulce, al ver esta receta me pareció muy sencilla y pensé que la mezcla de sabores tenía que ser espectacular... y no me equivoqué.
Cuando la preparé, mi catador oficial no estaba muy convencido, pero viendo que el plato quedó que no hacía falta ni lavarlo, creo que estos ravioli van a ser un plato habitual en mi casa.
Otro descubrimiento que me ha dado esta receta es la mantequilla noisette, este nombre viene de la palabra francesa avellana,aunque también se la conoce como mantequilla marrón(está claro que el nombre en francés suena mucho más glamuroso), y no es más que mantequilla calentada a fuego lento hasta que va adquiriendo un tono amarronado y empieza a desprender un olor como a frutos secos, de ahí lo de noisette.
El sabor de esta salsa con el zumo de limón y la sal es increible, de hecho me comí toda la que sobró a cucharada limpia(de la operación bikini mejor ni hablamos).
Con esta receta participo en el concurso que organizan Cocinando Sabores y Cerezas del Jerte.




