Con los calores que estamos pasando y yo os propongo que encendáis el horno, no, no estoy loca, os aseguro que el esfuerzo valdrá la pena, esta tarta es una de las mejores que he preparado hasta la fecha.
Los pistachos son mi fruto seco preferido, recuerdo que de pequeña mi padre nos los compraba a mi hermana y a mi para que los comiéramos mientras él veía los partidos, así, entre que les quitábamos la cáscara y demás, estábamos un buen rato entretenidas.
Tengo un montón de recetas con pistachos, pero al final, por una cosa o por otra siempre termino dejándolas aparcadas, hasta esta semana que, ordenando unos armarios, me encontré con un arsenal de bolsas de pistachos y hubo que darles salida, unos cuantos me los comí(bueno vale, me comí muchísimos) y para el resto decidí que ya era hora de preparar algo.
Buscando entre las recetas que tenía encontré esta del blog Candiatelier y me pareció perfecta la idea de mezclar el pistacho con chocolate blanco, además tenia unas cuantas tabletas de chocolate blanco que había comprado hacía unos días, así que ya no había excusas.
Adapté un poco la receta para incluir los pistachos picados, en lugar de la pasta de pistacho, y modifiqué las cantidades de azúcar para incluir azúcar moreno,podría contaros que esto último lo hice para dar otro toque a la receta, pero la verdad es, que cuando ya tenia todo listo, me di cuenta de que no me quedaba azúcar blanquilla suficiente, así que tuve que mezclar las dos, aumentanto un poco la cantidad final porque el azúcar moreno no es tan dulce.
Con la repostería hay que tener mucho cuidado y seguir las recetas al pié de la letra, pero yo muchas veces no lo hago, para que os voy a mentir, unas veces acierto, como en esta ocasión, y , otras veces la receta acaba en desastre, pero me encanta probar cosas, creo que es como mejor se aprende.
Para acabar de completar la receta le añadí un poco de mermelada de cerezas entre cada capa de la tarta, para darle un punto de acidez a la receta y contrarestar el dulzor del chocolate blanco que puede llegar a ser un poco empalagoso.
NOTAS:
Para hacer la buttermilk podéis mezclar 125ml de leche entera con una cucharadita de limón o de vinagre y dejais reposar 10 minutos, al cabo de ese tiempo tendrá aspecto de leche cortada, no os preocupéis, debe estar así, aunque os pueda parecer raro, le da una textura increible a los bizochos, yo desde que la descubrí, la uso para casi todos los bizcochos que hago.
Es muy importante que la mezcla de chocolate y nata esté muy fría antes de preparar la crema, pues, en cierta manera, lo que vamos a hacer es "montar" esa nata chocolateada para que nos quede una crema con consistencia de manga. Yo fuí muy impaciente y por eso en las fotos podéis ver que quedó más bien con textura de crema pastelera, riquísima, eso si, pero demasiado "floja" para usarla con la manga.
Si os pasa lo que a mi, y os puede la impaciencia, una vez que hayáis montado la crema, meterla en la nevera a enfriar un poco para que coja algo de cuerpo.
En este caso, como veis en los ingredientes, yo no he mojado el bizcocho con ningún almíbar, queda bastante húmedo por si sólo y a mi me pareció que no era necesario, pero si queréis podéis "emborracharlo" con un almíbar de licor de cerezas, por ejemplo, o con lo que más os guste.
Con esta receta participo en el concurso del mes de julio de La Cuinera.
Es muy importante que la mezcla de chocolate y nata esté muy fría antes de preparar la crema, pues, en cierta manera, lo que vamos a hacer es "montar" esa nata chocolateada para que nos quede una crema con consistencia de manga. Yo fuí muy impaciente y por eso en las fotos podéis ver que quedó más bien con textura de crema pastelera, riquísima, eso si, pero demasiado "floja" para usarla con la manga.
Si os pasa lo que a mi, y os puede la impaciencia, una vez que hayáis montado la crema, meterla en la nevera a enfriar un poco para que coja algo de cuerpo.
En este caso, como veis en los ingredientes, yo no he mojado el bizcocho con ningún almíbar, queda bastante húmedo por si sólo y a mi me pareció que no era necesario, pero si queréis podéis "emborracharlo" con un almíbar de licor de cerezas, por ejemplo, o con lo que más os guste.
Con esta receta participo en el concurso del mes de julio de La Cuinera.








